El General Romeo Vázquez dirigía con la batuta la Rumba de los periodistas hondureños
12 junio, 2010 | Por Igor Calvo | Categoria: Honduras, Panorama LatinoEl General Romeo Vázquez dirigía con la batuta la Rumba de los periodistas hondureños. . .
El General Romeo Vázquez, Hombre Fuerte en el golpe de estado militar el 28 de junio de 2009 en Honduras, designado por Pepe Lobo como gerente de la empresa pública Hondutel, organizó la noche del viernes pasado una ³Fiesta Bailable² en homenaje a su ³Día² a los periodistas hondureños.
¡Que rico!
¡Mover las piernas peludas con la generalota con la melodía ³Devórame otra vez²!
Eso nos contó el periodista ³antigolpista² Tony Montero en su programa ³Hable de Noche² en el canal 46, ayer sábado. Todavía saboreando la tremenda fiesta Montero no sabía como parar el programa y el relato de todos y de todas participantes. Con foto y todo.
Nos imaginamos que así pasó también en Paraguay durante ³Los Años Inolvidables² (1953-1989) cuando organizaba el GENERAL STROESSNER los bailes con la crema de los medios de esa época mientras sus agentes de la inteligencia militar efectuaban las tareas de Henry Kissinger dadas bajo la sombra de ³Operación Condor². Llenaron los sótanos de la policia política secreta en Asunción con sus ³inquilinos² que después el 1989, cuando Œse fue¹ El General, revelaran los archivos de los verdugos que metieron sondas en el estómago de los presos políticos, llamado ³desayuno, almuerzo y cena² pero que tenían todo menos alimentación para un ser humano.
O el GENERAL BATISTA que comenzó como cabo hasta que los gringos se dieron cuanta que Œese morenito tiene talento¹, y que en los barrios preferidos por los Marinos gringos, mezclándose en los burdeles de la Habana Vieja, tenía su bases social, mientras Œlos Barbudos¹, organizaban la guerra de liberación del pueblo cubano.
O SOMOZA PORTOCARRERO que era famoso por sus fiestas bailables con mujeres bellas pero de Œpata liviana¹, mientras los subalternos de su propio ejército, comandos de elites que se alimentaría de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería, EEBI, llevaron los muchachos sandinistas de los barrios populares que fueron lanzados de los helicópteros dentro del Cráter Del Volcán Santiago. Asesinaron a todo el que no fuera simplemente de su agrado, moros y cristianos, quemados y torturados de las formas mas mezquinas posibles.
O el GENERAL PINOCHET que armaba tremendas fiestas en los Clubes privados de Santiago mientras los organismos de seguridad militar de DINA y posteriormente la siniestra CNI, enterraba comunistas, socialistas y Miristas en el desierto de Atacamas donde los antifascistas chilenos fueron convertidos en momios por el salitre que vio nacer el combativo movimiento obrero chileno bajo el liderazgo indiscutible de Emilio Recabarren.
¿Será que los colegas hondureños no se han aprendido de la historia amarga de un colegio que se pone en formación cuando menciona instituciones como ³Corte de Suprema de Justicia² o el ³Ombudsman de la oligarquía², perdón, derechos humanos, o el ³Honorable Congreso Nacional²?
¿Qué sentían los colegas hondureños cuando fueron recibidos y elogiados por EL GENERAL que tenía el mando de unas FF.AA. responsables de los francotiradores ubicados en las lomas de la base de la Fuerza Aérea Hondureña que segaron la joven vida de Isis Obed Murillo en la pista sur del Aeropuerto Toncontin ese 5 de junio de 2009?
Me hizo recordar las palabras de Fidel en su visita en 1971, recibido por Salvador Allende, advirtiendo al presidente chileno por las sombras golpistas en la perspectiva política chilena pero de todas maneras vio una luz en el oscuro túnel del fascismo:
³Pero nosotros consideramos que
este continente tiene en su vientre
una criatura que se llama Revolución.
Que viene en camino, y que
inexorablemente, por ley biológica,
por ley social y por ley de la historia
tiene que nacer².
³. . .Y nacerá de una forma o de otra.
El parto será institucional,
en un hospital, o será en una casa.
Serán ilustres médicos o
será la partera quien recoja la criatura,
pero de todas maneras, HABRÁ PARTO.
Por Dick Emanuelsson



