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	<title>AGENCIA DE NOTICIAS NEXO &#187; Gustavo Duch</title>
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		<title>CANCÚN Y LA COMIDA SIN FRONTERAS</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Jan 2011 00:42:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Duch</dc:creator>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
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		<description><![CDATA[Si la moneda con la que nos manejamos, el euro, tuviera como base los valores ecológicos (una fórmula podría ser un paralelismo con sus costes energéticos), la forma de ver y valorar nuestro consumo sería diferente y sorprendente. Veamos algunos ejemplos de la cesta de la compra ofrecidos por el estudio de Ingeniería sin Fronteras Cuando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Si la moneda con la que nos manejamos, el euro, tuviera como base los valores ecológicos (una fórmula podría ser un paralelismo con sus costes energéticos), la forma de ver y valorar nuestro consumo sería diferente y sorprendente.<span id="more-9483"></span> Veamos algunos ejemplos de la cesta de la compra ofrecidos por el estudio de Ingeniería sin Fronteras Cuando el olmo pide peras del que tomo datos para este artículo.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando fuéramos a una gran superficie a comprar manzanas el precio del kilo estaría a unos 13 euros, mientras que si las adquiriéramos en alguna agrobotiga ecológica catalana no ascendería a más de tres. Tanta diferencia respondería a que, con mucha probabilidad, la manzana del súper procede de Chile, principal exportador de fruta fresca a nivel mundial. El encarecimiento es más que significativo y en este caso se corresponde en buena parte a los casi 14.000 kilómetros que las manzanas han tenido que recorrer. No es una cifra baladí, observen: si la población catalana evitara el turismo de estas manzanas viajeras se ahorraría energía suficiente para mantener la ciudad de Barcelona iluminada durante… tres años.</p>
<p style="text-align: justify;">Si ahora comparamos un kilo de tomates producidos bajo plásticos en El Ejido (Almería) con tomates producidos en agroecológico en la provincia de Barcelona, aquí la diferencia de costes, además del kilometraje recorrido, deriva por la forma de producirlos. El kilo de tomates industriales costaría 11 euros, dado que con este modelo se gasta mucho combustible en las labores agrícolas, en fitosanitarios, en electricidad para el bombeo de agua, pero sobre todo en el uso de fertilizantes de síntesis elaborados a partir de petróleo. Los tomates ecológicos, a su lado, salen mucho más económicos, a dos euros, entre otras cosas porque usan fertilizantes naturales elaborados a partir de estiércol. Y otra vez la diferencia es de gran magnitud: según el promedio de consumo anual de tomates en Catalunya, «simplemente comprando tomates ecológicos cada persona podría ahorrar energía equivalente a 22 días de consumo de nuestro frigorífico».</p>
<p style="text-align: justify;">Por último, veamos las diferencias entre apostar por una pequeña ganadería local donde la cría de los animales se sustenta en su propia producción de granos, y una producción industrial de cerdos que debe importar las materias necesarias para el pienso (cebada, maíz, sorgo y soja). Por un kilo de cerdo de la primera opción pagaríamos unos 7,5 de estos nuevos ecoeuros, y algo más de 24 ecoeuros por la carne industrial. Aquí los kilómetros que marcan esta gran diferencia no son tan visibles como en los dos primeros casos, pero están ahí: «Con la energía destinada a la producción y transporte para cerdos en Catalunya durante un año podríamos dar… ¡14.000 vueltas al mundo en coche!»</p>
<p style="text-align: justify;">Sabíamos que el comercio de alimentos genera grandes beneficios para unas pocas multinacionales; sabíamos que como consecuencia los hábitos alimentarios en nuestras regiones han cambiado en apenas una o dos generaciones; sabíamos que en estos intercambios y especialización los países del Sur salen muy perjudicados; pero faltaba desvelar que este modelo alimentario global tiene unas fuertes implicaciones energéticas y una muy considerable contribución en la emisión de gases de efecto invernadero.</p>
<p style="text-align: justify;">En concreto, si tomamos los datos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), se estima que la propia actividad agraria es responsable del 22% de las emisiones de gases (similar porcentaje a las emisiones de origen industrial y más elevadas que las del transporte). Pero si seguimos pensando en el sistema alimentario al completo, como hemos visto con los ejemplos anteriores, debemos valorar también los gases emitidos en el procesamiento, transporte y distribución de alimentos, y la cifra asciende a un 41%, según el Informe Stern, o hasta un alarmante 57%, según los estudios de la oenegé Grain.</p>
<p style="text-align: justify;">Y a pesar de tener constancia, a pesar de las intensas reclamaciones de los movimientos campesinos presentes en la cumbre de Cancún sobre cambio climático, nada de esto ha aparecido en los debates ni en las insuficientes medidas aprobadas. De hecho, Cancún vuelve a ser un reflejo más de encuentros internacionales que buscan soluciones parche que en nada puedan hacer tambalear las verdaderas causas, el modelo capitalista que calienta el planeta. Lo cual tiene una sencilla explicación: la política actual actúa (o se inhibe) sumisa al poder económico.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras a nivel mundial esto no cambia, y frente a barbaridades ecológicas como consumir en Catalunya gambas cultivadas en Ecuador, procesadas en Marruecos y empaquetadas en Amsterdam, desde la ciudadanía catalana tenemos la opción de exigir a nuestras instancias políticas que potencien y favorezcan el consumo local, de temporada y ecológico. Patatas, tomates o carnes que refresquen tantos bochornos.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211;   El Periódico de Catalunya, 11 de diciembre de 2010. Gustavo Duch<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
PALABRE-ANDO: <a href="http://gustavoduch.wordpress.com/">http://gustavoduch.wordpress.com</a><br />
LO QUE HAY QUE TRAGAR: <a href="http://loquehayquetragar.wordpress.com/">http://loquehayquetragar.wordpress.com/</a><br />
&#8220;Porque contar es otra forma de caminar&#8221;</p>
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		<title>El fin de las treguas</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Nov 2010 02:21:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Duch</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fue cuando el mundo se agrandó que más visibles se hicieron las ansias de poder, grandeza y posesiones de los estados de entonces. Portugal, España, Holanda llenaban barcos de esclavos que volvían repletos de azúcar, café o especias. Cuando la mentira dejó sitio a la verdad, la historia habló de esquilmación, depredación o, sin más, robo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Fue cuando el mundo se agrandó que más visibles se hicieron las ansias de poder, grandeza y posesiones de los estados de entonces. Portugal, España, Holanda llenaban barcos de esclavos que volvían repletos de azúcar, café o especias. Cuando la mentira dejó sitio a la verdad, la historia habló de esquilmación,<span id="more-9329"></span> depredación o, sin más, robo de recursos naturales acompañado de violencia y opresión. Pareciera que unas naciones poderosas fueran las causantes de las desgracias y debilidad de otras.</p>
<p style="text-align: justify;">Los años, las luchas y la dignidad de muchos pueblos corrigieron –sólo en parte– estos excesos. Una clase social nacida de extranjeros colonizadores y criollos buscafortunas se colocó en el escalón más alto de la sociedad. Desde ahí manejaba los hilos de países enteros como marionetas a sus órdenes. Y los desequilibrios permanecían inmutables.</p>
<p style="text-align: justify;">En su refinamiento, los unos y los otros engalanaron sus malas artes bajo títulos nobiliarios y –mejor aún– como dueños y propietarios de empresas exclusivas: motores del desarrollo. Tan grande es el poder de estas empresas repartidas ya por todo el planeta que, ahora ya todito globalizado, los movimientos antisistema (reivindiquemos el término) han sabido señalarlas y desnudarlas frente a la sociedad como principales destructoras de un modelo de sociedad más justo. Las conocemos, sabemos cómo, cuánto, dónde y a quién dañan en sus operaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero siguen ahí, las tenemos enfrente, cada vez son menos, pero sólo porque son más grandes, y nos rodean por todas partes. ¿Quién las defiende? ¿Quiénes son sus guardaespaldas? ¿Otra vez las naciones poderosas? ¿Ellas en autodefensa? No, las custodia el mismo que financió el viaje de Colón, el mismo que compraba y vendía esclavos, el mismo que acaparaba las mejores tierras, selvas o mares, el mismo que se enriquecía con cada una de las zafras: el Capital. Sería como un calamar gigante, donde él es el cabezón que se nutre con sus tentáculos, las multinacionales, de la caza de pequeñas piezas.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy el capital ya no se esconde: se pasea ufano por todos los océanos y nos pide limosna. Porque recién pareció sufrir un ligero malestar, unos pocos estornudos, y todos hemos contribuido a su sanación. Ya parece superar lo que se viene a llamar, en términos médicos: crisis financiera. Los bancos ahorita socializados con nuestros ahorros disponen de nuevos recursos para generar más negocios. Incluso en algunos casos sin antifaz ni tentáculos de por medio, directamente: sus fondos de inversión se dedican a especular con los alimentos, comprar las mejores tierras fértiles de los países más pobres o adueñarse de los negocios que consideran más productivos y seguros (los alimentarios). Algunos ejemplos que nos ofrece Grain en uno de sus últimos informes explican que en estos últimos años de crisis financiera, Goldman Sachs y Deutsche Bank, por ejemplo, han invertido cientos de millones de dólares en comprar a los principales productores de cerdos en China. Barclays Bank está entre los inversionistas con mayores intereses en Zambeef, la agroempresa más grande de Zambia, y Citadel Capital, un fondo de inversión privado egipcio, está comprando tierra para producir alimentos por toda África. Ya asumió el control de un hato de 11 mil vacas destinadas a productos lácteos.</p>
<p style="text-align: justify;">Nada nuevo, por otra parte. El capital siempre lo supo: los seres humanos necesitan alimentos para vivir, igual que él necesita seres humanos para multiplicarse. Es la infalible propiedad asociativa.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, entonces, nos queda una equis por despejar: ¿quién escuda a El Capital? Sí, han acertado; centremos ahí la recuperación de un mundo posible, sin más treguas.</p>
<p style="text-align: justify;">*Autor de Lo que hay que tragar y coordinador de la revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas</p>
<p style="text-align: justify;"> <br />
&#8211;<br />
Gustavo Duch Guillot</p>
<p>La Jornada. México. Gustavo Duch, 16 de noviembre de 2010</p>
<p style="text-align: justify;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
PALABRE-ANDO: <a href="http://gustavoduch.wordpress.com/">http://gustavoduch.wordpress.com</a><br />
LO QUE HAY QUE TRAGAR: <a href="http://loquehayquetragar.wordpress.com/">http://loquehayquetragar.wordpress.com/</a><br />
&#8220;Porque contar es otra forma de caminar&#8221;</p>
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		<title>LA PLAGA (Galicia Hoxe)</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Nov 2010 01:07:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Duch</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En su lengua, he’fê era una persona cuerda que siempre te echaba una mano. He’fê decían los más chicos a aquellas cuyo tiempo vivido, cuya juventud acumulada, les había dado más noches de descubrimientos, más días de experiencia. Arrimarse a un he’fê, impregnarse de sus hazañas y reveses eran lecciones que no tenían precio, pero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En su lengua, he’fê era una persona cuerda que siempre te echaba una mano. He’fê decían los más chicos a aquellas cuyo tiempo vivido, cuya juventud acumulada, les había dado más noches de descubrimientos, más días de experiencia. Arrimarse a un he’fê, impregnarse de sus hazañas y reveses eran lecciones que no tenían precio, <span id="more-9250"></span>pero sí mucho valor.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando la brújula no tenía la respuesta y la decisión no era fácil, cualquiera de la comunidad, hombre o mujer, joven o anciano buscaba un he´fê  sabio, despierto, con una perspectiva diferente que supiera sacarle del atolladero. El buen he´fê te daría siempre la pregunta adecuada para que tú pudieras responderte.</p>
<p style="text-align: justify;">También llamaban he’fê a quien proponía  una reflexión colectiva, atizando un buen debate, que les permitía  pensar de forma nueva y diferente, avanzar.</p>
<p style="text-align: justify;">He´fê era la madre que guiñaba el ojo al hijo, que volvía a casa después de haber andado un  camino equivocado, pero volvía por su iniciativa y tesón.</p>
<p style="text-align: justify;">He´fê fue quien durante la temporada de lluvias, con menos cosas para hacer en los huertos comunales, salía en nombre del pueblo a visitar las tribus vecinas y saber de ellas, a organizar encuentros para pensar y repensar en común. Al regreso el he´fê, después de descansar y reponerse, contaba  lo que fue hablado, y pedía disculpas por lo que pudiera haber malinterpretado.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la llegada de la modernidad muchas cosas cambiaron. La propiedad de nadie paso a ser titularidad de cada uno o una. Las asambleas se cuajaron en jerarquías. A los consejos, la mayoría sin valor, se les puso precio. Para cualquier cosa que te preguntaras, alguien de arriba, tenía la respuesta que debías utilizar. Hasta las ocas dejaron de volar juntas, cada una debía superarse por si sola. Y les cuesta más que nunca levantar el vuelo. Las palabras cambiaron poco de forma, pero mucho de contenido. Hoy, a quien decide en nombre de los demás sin deliberar, sin indagar en  las preocupaciones comunes, a quien llegó al mando por linaje, herencia o sobornos, a quien no sabe parpadear pero sí levantar la mano, aún se le llama, después de tantos años, igual: la jefa, el jefe.</p>
<p style="text-align: justify;">Y los hogares, los palacios de gobierno, los cuarteles, las fábricas y empresas están saturadas de jefes. Una plaga de mandamases.</p>
<p style="text-align: justify;">Para Hendrikus y Xavier,</p>
<p style="text-align: justify;">los buenos he´fês</p>
<p style="text-align: justify;"> <br />
Galicia Hoxe, 17 de noviembre de 2010. Gustavo Duch Guillot</p>
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		<title>La maldición de la aparente abundancia</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Nov 2010 23:23:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Duch</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Frente al modelo actual de agroindustria que esquilma los recursos, el autor propone un modelo sostenible: la agroecología.   Las actividades extractivas propias de nuestro modelo capitalista tienen dos elementos comunes. Primero, al ser nuestro planeta finito, el elemento que estemos extrayendo se agotará, más temprano o más tarde. Creo que es obvio que todas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Frente al modelo actual de agroindustria que esquilma los recursos, el autor propone un modelo sostenible: la agroecología.<span id="more-9005"></span></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">
Las actividades extractivas propias de nuestro modelo capitalista tienen dos elementos comunes. Primero, al ser nuestro planeta finito, el elemento que estemos extrayendo se agotará, más temprano o más tarde. Creo que es obvio que todas y todos coincidimos en que es necesario revisar dicho modelo para minimizar la dependencia de petróleo, uranio o carbón, por ejemplo, porque además de su agotamiento generan graves impactos ambientales.</p>
<p style="text-align: justify;">La segunda deriva de su finitud. Por ser filones que se consumen, la economía que se genera (casi siempre) a partir de la extracción de un recurso natural es la de los cazadores de oro: el primero en llegar se apropia, para aprovecharlo lo antes posible, sin ninguna vigilancia ni regulación, y normalmente cuando se comienza a aplicar la precaución el recurso ya no dará más de sí, así que se buscará otro lugar. Este fenómeno, que no genera ningún beneficio a las poblaciones locales pero sí muchos problemas, es descrito como “la maldición de la abundancia”.</p>
<p style="text-align: justify;">Según Alberto Acosta: “Pueblos que a pesar de estar en territorios con grandes riquezas terminan postrados en el subdesarrollo, la pobreza y la indigencia”. Con razón, Jürgen Schuldt, uno de los mayores estudiosos de la materia, se pregunta: “Si será que somos pobres porque somos ricos en recursos naturales”.</p>
<p style="text-align: justify;">En los últimos años, el modelo extractivista ha saltado a la agricultura y la pesca. Hemos sustituido la milenaria capacidad de sustentabilidad de la buena agricultura, el mágico regalo de la tierra y el sol para producir y reproducir alimentos de forma natural, por el ‘producir hasta agotar’. Se acaparan las mejores tierras o mares en manos de grandes empresas que extraen beneficios a base de técnicas de arrastre en los fondos marinos, o de envenenamiento y muerte de los sueños fértiles. Cuando sus tierras no dan más de sí, deslocalizan la producción a terceros países. Cuando los mares están exhaustos invaden los mares ajenos.</p>
<p style="text-align: justify;">La tierra que se agota</p>
<p style="text-align: justify;">Así es la agricultura y la pesca moderna. Una fórmula donde muchos recursos ‘renovables’, como por ejemplo los bancos de peces, el forestal o la fertilidad del suelo, han pasado a ser no renovables; el recurso se pierde o agota porque la tasa de extracción es mucho más alta que la tasa ecológica de renovación del recurso. Esta modernidad ha demostrado, subida en el consumismo como motor económico y del crecimiento, que no sabe gestionar los recursos finitos, y que, ahora, los recursos infinitos los atropella hasta agotarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">El decrecimiento, como enfoque político, debe llevar a revisar nuestras conductas consumistas y nuestras políticas de crecimiento en base a elementos finitos. Y también, como se ha podido ver, para apoyar los replanteamientos que desde muchos movimientos campesinos se hacen sobre la llamada “agricultura moderna”. Una agricultura con fecha de caducidad, como los yogures, que tiene una réplica muy sencilla (y ésa es una de sus virtudes): la agroecología, capaz de alimentarnos a todas y todos, capaz de generar trabajo para muchas personas y bien remunerado, y –claro– conservador de los recursos disponibles para muchas generaciones posteriores.</p>
<p style="text-align: justify;">En el tiempo que usted ha dedicado a leer este artículo 12 hectáreas de tierra fértil han desaparecido y no podrán ser recuperadas, porque hemos hecho de la cultura del agro –de la agricultura– una incultura, que ofrece los mismos resultados de cualquier otra producción extractivista.</p>
<p style="text-align: justify;">
&#8211;<br />
Gustavo Duch Guillot<br />
Diagonal. 2 de noviembre de 2010<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
PALABRE-ANDO: <a href="http://gustavoduch.wordpress.com/">http://gustavoduch.wordpress.com</a><br />
LO QUE HAY QUE TRAGAR: <a href="http://loquehayquetragar.wordpress.com/">http://loquehayquetragar.wordpress.com/</a><br />
&#8220;Porque contar es otra forma de caminar&#8221;</p>
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		<title>Derechos históricos, ¿pasado o futuro?</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Nov 2010 03:32:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Duch</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El presente no existe: cuando lo citamos, ya es pasado. El futuro no sabemos si existirá: que tenemos un segundo de vida por delante es simplemente una pura especulación. Entonces, ¿solo nos queda el pasado? ¿Es nuestra única referencia? En las políticas ambientales y de pesca, parece ser que sí, pero no podemos estar de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El presente no existe: cuando lo citamos, ya es pasado. El futuro no sabemos si existirá: que tenemos un segundo de vida por delante es simplemente una pura especulación. Entonces, ¿solo nos queda el pasado? ¿Es nuestra única referencia?<span id="more-8814"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En las políticas ambientales y de pesca, parece ser que sí, pero no podemos estar de acuerdo. En las dos, en mayor o menor medida, se regula sobre la base de lo que se conoce como ‘los derechos históricos de bienes comunes’. ¿Quéeeee? No se espanten, lectores, que la cosa es más sencilla de lo que parece. Veamos.</p>
<p style="text-align: justify;">En el caso de la lucha contra el cambio climático en el planeta, los científicos pueden establecer cuáles son los niveles recomendables globalmente para que no corramos un riesgo ante los graves impactos ambientales y sociales que se podrían generar, pero… ¿cómo se distribuye la cuota total entre los diferentes países? La solución siempre ha sido la misma: ‘los derechos históricos’. Funcionan de la siguiente manera, se miran las emisiones de cada país en un año determinado (en este caso los niveles del año 1990) y a partir de estos se negocian las emisiones futuras manteniendo -más o menos- la misma proporción entre los países, realizando únicamente pequeños ajustes producto de la capacidad de negociación de turno. Como consecuencia, quien más ha contaminado en el pasado asegura su estatus quo, y cuando toque apretarse el cinturón para disminuir las emisiones, dispone de la porción del pastel más grande para hacer los ajustes pertinentes.</p>
<p style="text-align: justify;">En el caso de la política pesquera común, todos los países de la Unión Europea se pueden poner de acuerdo en que no se debe pescar más de una determinada cantidad de una determinada especie, pero… ¿cómo se distribuye la cuota total entre todos los países? Podemos repetir la respuesta: ‘los derechos históricos’. Se revisan las cuotas de pesca de cada país (en este caso las del año 1983) y a partir de esos niveles se negocian las capturas futuras manteniendo -más o menos- la misma proporción entre los países, de forma que únicamente se realizan pequeños ajustes, producto de la capacidad de negociación de turno. Como consecuencia, quien más ha contribuido a la sobrepesca en el pasado, mantiene su estatus quo, y… ya saben, cuando toque apretarse el cinturón para disminuir la sobrepesca, disponen de la porción del pastel más grande para hacer los ajustes pertinentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Mirar para atrás en este caso supone claramente mantener un sistema injusto, que no rompe con desequilibrios estructurales, que además regula recursos comunes por el procedimiento de premiar a los principales causantes de problemas que nos afectan a todos. En nuestra opinión, es imprescindible cambiar este principio de partida, puesto que no incentiva en absoluto el cambio necesario y se ha convertido en la práctica en una barrera que impide el establecimiento de sistemas efectivos para afrontar la problemática.</p>
<p style="text-align: justify;">Por un lado, en el cambio climático los países en desarrollo deben adoptar una serie de compromisos en la reducción de sus emisiones, pero el nivel de compromiso no puede fundamentarse en los niveles de sus emisiones en el pasado, pues son mucho más pequeñas que las de los países industrializados y sus emisiones por cápita resultan también muy inferiores.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, la situación pesquera en la Unión Europea ha evolucionado tanto en los últimos años que la diferencia entre las flotas de cada país y los derechos de pesca fundamentados en criterios históricos crean distorsiones que han acabado por generar una gran cantidad de mecanismos ‘ficticios’ para saltarse estas limitaciones. Se impone, por tanto, una revisión del acceso a los recursos que debe favorecer a los modelos de pesca que tengan menor impacto ecológico e impactos sociales y laborales más favorables.</p>
<p style="text-align: justify;">Debemos pensar en el futuro, hagamos que exista, posible para todos, sin pasados que sólo nos encadenan.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Norte de Castilla, 25 de noviembre. Gustavo Duch y Miquel Ortega</p>
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		<title>Resistir en verdeRevista Integral. OCTUBRE. Gustavo Duch</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Oct 2010 18:48:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Duch</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Vivo en una zona privilegiada de Barcelona, el barrio de Horta, antiguo pueblo agrícola absorbido por la expansión de la ciudad. Tenemos el vecindario -bajo secreto y juramento-  callejones, huertos y masías escondidas de las garras de algunos planes urbanísticos que nunca deberían haberse aprobado. Otras iniciativas se mantienen visibles a contracorriente, en pura resistencia vecinal, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Vivo en una zona privilegiada de Barcelona, el barrio de Horta, antiguo pueblo agrícola absorbido por la expansión de la ciudad. Tenemos el vecindario -bajo secreto y juramento-  callejones, huertos y masías escondidas de las garras de algunos planes urbanísticos que nunca deberían haberse aprobado.<span id="more-8615"></span> Otras iniciativas se mantienen visibles a contracorriente, en pura resistencia vecinal, como la casa ocupada de Can Masdeu. Una antigua leprosería a las faldas de la sierra de Collcerola, límite natural de Barcelona, que ya en lógico desuso, han sabido -un grupo de 25 personas- habilitar, dignificar y colectivizar. Además de ser su vivienda, se abre al barrio para todos los eventos que se les solicita, ofrece muchas actividades lúdicas y destaca -por encima de todo- la puesta en marcha de unos estupendos huertos comunitarios. La parcela más grande autoabastece a las gentes de la casa. Otras 30 más chiquitas las van utilizando vecinos y vecinas. Para ellas y ellos, es sabido, recuperar el placer del contacto con la tierra y hacerlo junto a otras personas, es algo más que una práctica saludable.</p>
<p style="text-align: justify;">Experiencias como esta se promueven en muchas ciudades y otras surgen por pura necesidad. La crisis en el mundo rural lleva a muchas personas hacia las grandes urbes, y sobreviven gracias a huertos en solares abandonados, en el traspatio de la casa o en el puro margen de las calles. Otro ejemplo es Detroit, donde los huertos comunitarios son una experiencia que se suma a las muchas que allí- donde Martin Luther King dijo por primera vez «Tengo un sueño esta tarde de que un día aquí en Detroit, los negros podrán comprar o alquilar una casa en cualquier lugar que su dinero pueda pagar y que podrán conseguir un empleo»- hacen de esta ciudad, fracaso de la industrialización, una con la mayor tasa de iniciativas populares para la construcción de un futuro alternativo, justo y más ecológico.</p>
<p style="text-align: justify;">En los diseños de las viviendas y en las políticas urbanísticas pensar en verde, y pensar en agricultura, debería de ser favorecido, pero es un déficit evidente. El caso extremo, es el de una manzana de un viejo barrio de Valladolid en cuyo patio vecinal la Alcaldía ha proyectado un aparcamiento para el edificio interior -excolegio público- transformado en una espectacular “academia de policía municipal”.</p>
<p style="text-align: justify;">No sólo eso. Mientras se silencia y olvida al vecindario, a sus verdaderas prioridades o sus sueños e iniciativas –como King- se ha llegado a un acuerdo con una de las empresas españolas líderes en armamento, INDRA (se dedica a fabricar sistemas electrónicos de guerra para todo tipo de armamentos y desarrolla tecnologías de la información con aplicaciones militares) para equipar a la comisaría en cuestión, con un modernísimo sistema de simulación de tiro en tres dimensiones. Como en el cine, pues permite todo tipo de entrenamientos, aunque –dicen los expertos- en ningún caso sustituirá las pruebas con tiro real. Que para aprender a matar no es suficiente jugar a los marcianitos, parece.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre Can Masdeu y las viviendas XXV años de Paz, que así se llama ese grupo de casas de Valladolid,  no puedo dejar de pensar en el símbolo antimilitarista de los años 60 y 70: el casco militar del que nacía una flor.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Gustavo Duch Guillot. Autor del libro ‘Lo que hay que tragar’</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211;<br />
Gustavo Duch Guillot<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
PALABRE-ANDO: <a href="http://gustavoduch.wordpress.com/">http://gustavoduch.wordpress.com</a><br />
LO QUE HAY QUE TRAGAR: <a href="http://loquehayquetragar.wordpress.com/">http://loquehayquetragar.wordpress.com/</a><br />
&#8220;Porque contar es otra forma de caminar&#8221;</p>
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		<title>La tabla del dos</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Oct 2010 01:41:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Duch</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nací sorda, no me gusta hablar con mi voz, que no oigo, porque me miran raro. Hablo con mis manos, en la lengua de signos que se oye con los ojos. Porque hablo otro idioma, me llaman discapacitada. Nací mujer, de nacimiento y pensamiento. Veo muy bien y veo que me miran mal, a veces por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Nací sorda, no me gusta hablar con mi voz, que no oigo, porque me miran raro. Hablo con mis manos, en la lengua de signos que se oye con los ojos. Porque hablo otro idioma, me llaman discapacitada.<span id="more-8360"></span> Nací mujer, de nacimiento y pensamiento. Veo muy bien y veo que me miran mal, a veces por estar callada, otras veces por ser mujer. Así que, discapacitada y mujer, muchas veces me siento doblemente pisoteada.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando el viejo murió mi hermano, dos años mejor, se quedó con las vacas, las tierras y el caserío, que eso era todo el reparto. En la conversación entre mi hermano y mi madre entendí el porqué: la tradición de los hombres y las leyes –hechas por los hombres- discriminan a las mujeres. Me sentí y  fui despreciada por partida doble.</p>
<p style="text-align: justify;">Mi hermano, bien pronto -tan pronto como pudo- vendió las vacas y la tierra, y ya no sabemos más de él. Vivo con mi madre, en un pueblo hueco, con dos gallinas viejas ya muy duras para el caldo. Total que somos un equipo de cuatro hembras no productivas y fuera de la economía, lo más parecido a no ser nada. Rurales y mujeres, por dos veces olvidadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Decidí que sería campesina. A madre le pareció bien. Con caricias le cuento cuentos a la tierra, la mimo y ella me responde. Abrazo a los frutales que me avisan cuando llega su parto. Porque soy campesina y mujer, dos veces madre.</p>
<p style="text-align: justify;">Este año la fruta se paga muy mal, la de mis frutales también. En el sindicato explican el problema: las manzanas, peras o kiwis que llegan de otros países no incluyen los costes laborales, ni sociales ni ecológicos. Allí, son las manos y el esfuerzo de mujeres, niñas y niños, quienes riegan, podan y recolectan a cambio de miseria, maltratos y violaciones.  Me parece una injusticia sobrevivir en un modelo que pone a competir la mano de obra de aquí con la de allí.  Y salgo a las movilizaciones que en el Sindicato han organizado. Mi pancarta chilla tan lejos y fuerte como las de los demás. Mujer y combate, el doble de coraje.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora quiero tener voz en las reuniones con el resto de compañeras y compañeros. Pero no alcanzo a que me vean, a que me oigan. ¿Por mi lenguaje? No, por ser mujer me hicieron invisible. Mujer más aspiraciones, resultado: menos dos</p>
<p style="text-align: justify;">Sigo sin hablar pero sé contar. Y cuento que el patriarcado y el capitalismo multiplican por dos las dificultades de vivir en este mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Galicia Hoxe, 20 de octubre de 2010.<br />
Gustavo Duch Guillot</p>
<p style="text-align: justify;">PALABRE-ANDO: <a href="http://gustavoduch.wordpress.com/">http://gustavoduch.wordpress.com</a><br />
LO QUE HAY QUE TRAGAR: <a href="http://loquehayquetragar.wordpress.com/">http://loquehayquetragar.wordpress.com/</a><br />
&#8220;Porque contar es otra forma de caminar&#8221;</p>
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		<title>EL FIN DEL PETRÓLEO</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Oct 2010 00:48:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Duch</dc:creator>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Especiales]]></category>
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		<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[petroleo]]></category>

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		<description><![CDATA[Público. Gustavo Duch. 10 de octubre de 2010 Son muchas las conjeturas que se hacen respecto a cuándo nuestra civilización alcanzará el cénit del petróleo, es decir, cuánto tiempo nos queda hasta llegar al punto en el cual la extracción de petróleo alcanza un máximo y empieza su descenso definitivo. Algunas opiniones exponen que ya hemos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Público. Gustavo Duch. 10 de octubre de 2010<br />
Son muchas las conjeturas que se hacen respecto a cuándo nuestra civilización alcanzará el cénit del petróleo, es decir, cuánto tiempo nos queda hasta llegar al punto en el cual la extracción de petróleo alcanza un máximo y empieza su descenso definitivo.<span id="more-8127"></span> Algunas opiniones exponen que ya hemos alcanzado esa fecha, que ya hemos superado el techo. Otras son más optimistas y sitúan este momento en el cercano año 2030.</p>
<p style="text-align: justify;">La polémica al respecto aparece y reaparece a la espera de disponer de datos suficientemente claros, fiables y libres de intereses, que en este campo son demasiados. Por ejemplo, estos días –explica el diario británico The Guardian–, al averiguarse que los ministros del Gobierno han estado intercambiando puntos de vista con la industria y la comunidad científica sobre el cénit del petróleo, se han disparado las especulaciones sobre una posible crisis de oferta. O cuando el pasado mes de mayo el investigador Lionel Badal, en comparecencia ante la Comisión Europea, presentó sus dudas acerca de la fiabilidad de las previsiones de la disponibilidad mundial de petróleo realizadas por la Agencia Internacional de la Energía (AIE).</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, como dice Manuel Casal Lodeiro, activista y fundador de la asociación Véspera de Nada, en estos temas “la fecha exacta en realidad no tiene demasiada relevancia: la cuestión realmente crítica es que es un hecho irreversible”. El petróleo no es infinito. La extracción de petróleo –después de superar el cénit– será cada vez menor, de peor calidad y con costes energéticos cada vez mayores. Hoy en día gastamos un barril de petróleo para extraer 10 barriles, pero –y aquí los expertos coinciden– esta tasa continuará disminuyendo progresivamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces, más allá de la discusión del cuándo, convendría concentrar nuestras energías (que de eso estamos hablando) en cómo afrontar una realidad pos petrolera. ¿Tendremos más dificultades para nuestra movilidad? ¿En qué estado de desarrollo se encontrarán las energías alternativas? Y, sobre todo, ¿tendremos capacidad para alimentarnos todos en el planeta? Porque, aunque la mayoría no veamos la relación directa, si no cambiamos nada, una de las repercusiones más graves del agotamiento del petróleo la sufrirá nuestro modelo de agricultura y alimentación. Existen dos factores para hacer dicha afirmación.</p>
<p style="text-align: justify;">Primero, nos hemos dotado de un modelo mayoritario de producción de alimentos dependiente del petróleo. En aras de supuestos rendimientos se instalan regadíos (con sistemas de bombeo) en tierras de secano y bajo cielos de plástico, que también es petróleo. Tenemos granjas de animales en Europa a las que la totalidad de su alimentación les llega por barco o avión desde el Cono Sur Latinoamericano. Se practica una agricultura torpedeada por pesticidas, herbicidas y fertilizantes, todos ellos derivados de combustibles fósiles. El uso de la maquinaria (tractores, segadoras, etc.), que han sido un alivio para el trabajo en el medio rural, se ha sobredimensionado, lo que representa también un alto coste de combustible. Sumando estos y otros gastos energéticos resulta que hoy en día para producir una caloría de alimento, se consumen 10 calorías de energía fósil.</p>
<p style="text-align: justify;">El segundo y más patente tiene que ver con el modelo de distribución y comercialización que la globalización ha ido conformando: se incrementa el kilometraje de nuestra comida, por un lado, y por otro se centraliza en cadenas de distribución, de forma que la dependencia del transporte, la congelación, empaquetado, refrigeración, etc. (todo, gastos energéticos) se convierten en subyugación.</p>
<p style="text-align: justify;">Deberíamos interiorizar de alguna manera la fragilidad del sistema alimentario. Nuestra alimentación ha sido diseñada en base a la suposición de disponibilidad energética ilimitada y barata, hasta el punto de que los costes energéticos (la otra cara de la moneda de los costes ecológicos) nunca han representando un porcentaje significativo en el precio final al consumidor. ¿Cómo podemos comprar una piña de Costa Rica por un euro? La energía, hasta ahora, ha costado muy poco, igual que poco o nada habrán recibido las personas que han cultivado y cosechado estos alimentos.</p>
<p style="text-align: justify;">Después del cénit, con menos petróleo y más caro, podríamos optar por reducir nuestros viajes low cost, pero seguro que querremos seguir alimentándonos. Para ello, o bien aguardamos paciente e inconscientemente un milagro tecnológico, o exigimos que se adopten ya medidas de reconversión de nuestra alimentación en torno a la autosuficiencia de las fincas agroganaderas (modernizadas con tecnologías apoyadas en saberes y experiencias tradicionales y agroecológicos) fuertemente relacionadas con las comunidades más cercanas para favorecer el consumo de proximidad. Algunos países ya apostando por esta vuelta a la comida local, como Escocia, cuyo Parlamento aprobó en 2008 una resolución en apoyo a las cadenas de suministro local para asegurar la alimentación de su población. De momento en nuestro país, vamos por detrás: desde el pasado 24 de junio, el Gobierno tiene pendiente responder a una pregunta presentada por Izquierda Unida sobre el cénit del petróleo y las posibles manipulaciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).</p>
<p style="text-align: justify;">Para los productores, dice Manuel Casal, “una reconversión puede que se vea como una reducción de los ingresos, pero si lo hacemos con buen criterio la reducción de los costes compensará esos menores ingresos”. Como consumidores tendremos que modificar algunos hábitos, pero la ganancia es clara: mantener la despensa llena y con buenos alimentos.</p>
<p style="text-align: justify;">Gustavo Duch es coordinador de la revista ‘Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas’</p>
<p style="text-align: justify;">Ilustración de Javier Olivares</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211;<br />
Gustavo Duch Guillot<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
PALABRE-ANDO: <a href="http://gustavoduch.wordpress.com/">http://gustavoduch.wordpress.com</a><br />
LO QUE HAY QUE TRAGAR: <a href="http://loquehayquetragar.wordpress.com/">http://loquehayquetragar.wordpress.com/</a><br />
&#8220;Porque contar es otra forma de caminar&#8221;</p>
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		<title>Las cosas por su nombre</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Oct 2010 00:52:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Duch</dc:creator>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Agrotóxicos]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[comunicado]]></category>

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		<description><![CDATA[Todas las profesiones manejan su propio diccionario. Si quieren hablan sin parar y –los ajenos- nada entendemos. Lo mismo hace la clase política, sólo que más a menudo y sin ruborizarse. Se escudan detrás de palabrejas cuando no quieren decir nada, mal usando el lenguaje, que se ideó con el propósito contrario. En otras ocasiones [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Todas las profesiones manejan su propio diccionario. Si quieren hablan sin parar y –los ajenos- nada entendemos. Lo mismo hace la clase política, sólo que más a menudo y sin ruborizarse. Se escudan detrás de palabrejas cuando no quieren decir nada, mal usando el lenguaje, que se ideó con el propósito contrario.<span id="more-7867"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En otras ocasiones te encuentras con quien sí quiere que le entiendas, con quien sí sabe que decir, con quien se expresa sin tapujos porque conoce sus argumentos, y los defiende.</p>
<p style="text-align: justify;">El pasado 29 de agosto, en una carta dirigida a la Presidenta de la Republica Argentina, Cristina Fernández, los miembros de los equipos de salud de los ‘Pueblos Fumigados de Argentina’, junto con los científicos, investigadores, estudiantes y académicos llamaron a las cosas por el nombre que tienen. Y dijeron: «Que, como los propios habitantes de los Pueblos Fumigados vienen denunciando desde hace varios años, es muy importante la agresión a la salud humana en las poblaciones de las localidades sometidas a fumigaciones constantes, y que la situación se agrava día a día. Que enfermedades severas como cánceres, abortos espontáneos, trastornos de la fertilidad y nacimiento de hijos con malformaciones congénitas se detectan ahora, con mucha mayor frecuencia, en las poblaciones sistemáticamente fumigadas a consecuencia del actual modelo de producción agroindustrial, con la soja en cabeza. Que la utilización de plaguicidas no deja de aumentar año a año, y que el aumento de su consumo creció en 4 años casi un 1000% (cuando curiosamente los ‘monsantos’ y compañía presumen que la transgenia es menos dependiente de pesticidas). Que los 12 millones de personas que habitan en pueblos fumigados, reciben en forma directa las aspersiones con estos venenos, porque se realizan sobre sus viviendas por vía aérea o en forma terrestre hasta el límite mismo de sus casas y localidades. Y que se PROHIBA inmediatamente las fumigaciones aéreas en todo el territorio nacional, como ya se estableció en la Unión Europea, y se restrinjan las fumigaciones terrestres alejándolas del límite de las plantas urbanos de los pueblos».</p>
<p style="text-align: justify;">Aquí en Europa maquinamos bien el modelo productivo agrícola: lo que no queremos para nuestros pueblos, nada nos importa remitirlo a los pueblos del Sur. ¿Tenemos algún eufemismo para disimular frente a este doble rasero? Se abre la convocatoria.</p>
<p style="text-align: justify;">Galicia Hoxe. 6 de octubre de 2010. Gustavo Duch</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.agencianexo.com.ar/wp-content/uploads/2010/10/afiche_encuentro_medicos_pueblos-_fumigados_argentina.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-7869" title="afiche_encuentro_medicos_pueblos-_fumigados_argentina" src="http://www.agencianexo.com.ar/wp-content/uploads/2010/10/afiche_encuentro_medicos_pueblos-_fumigados_argentina.jpg" alt="" width="456" height="640" /></a></p>
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		<title>Foro por un mundo rural vivo.</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Oct 2010 03:50:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Duch</dc:creator>
				<category><![CDATA[comunicados]]></category>
		<category><![CDATA[convocatoria]]></category>
		<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Foro por un mundo rural vivo]]></category>
		<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Malagá]]></category>

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		<description><![CDATA[El próximo 8, 9 y 10 de Octubre, en Cortés de la Frontera (Málaga) se organiza el FORO POR UN MUNDO RURAL VIVO, un espacio bianual, para el encuentro de todos los grupos que trabajamos en favor de la Soberanía Alimentaria. Desde la revista &#8216;Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas&#8217; os queremos animar a participar. Durante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El próximo 8, 9 y 10 de Octubre, en Cortés de la Frontera (Málaga) se organiza el FORO POR UN MUNDO RURAL VIVO, un espacio bianual, para el encuentro de todos los grupos que trabajamos en favor de la Soberanía Alimentaria.</p>
<p style="text-align: justify;">
Desde la revista &#8216;Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas&#8217; os queremos animar a participar.</p>
<p style="text-align: justify;">
Durante el Foro contaremos con muchas actividades, entre ellas dos ponencias de Marta Rivera y Henk Hobbelink, que son parte de nuestro Consejo Editor, y también tendremos oportunidad de hacer una presentación de la revista.</p>
<p style="text-align: justify;">
En el Foro se entregará el número 3 de la revista.</p>
<p style="text-align: justify;">Más información en: <a href="http://www.soberaniaalimentaria.info/">www.soberaniaalimentaria.info</a></p>
<p style="text-align: justify;">
GRACIAS</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211;<br />
Gustavo Duch Guillot<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
PALABRE-ANDO: <a href="http://gustavoduch.wordpress.com/">http://gustavoduch.wordpress.com</a><br />
LO QUE HAY QUE TRAGAR: <a href="http://loquehayquetragar.wordpress.com/">http://loquehayquetragar.wordpress.com/</a><br />
&#8220;Porque contar es otra forma de caminar</p>
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